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jueves, 3 de enero de 2008

Sobre "300" - Antecedentes fílmicos

Apuntes sobre antecesores de “300”: el caso “Los 300 espartanos” (1962)

1- De libretistas, libretos y guiones

La película que inspiró a Frank Miller - creador del cómic "300" - fue "The 300 Spartans" del año 1962. El libro original de esta película era de un italiano de Bologna apasionado por las antiguas historias grecorromanas, El tano en cuestión es Gian Paolo Callegari, quien escribió más de 30 películas, la mayoría épicas, desde 1940 hasta 1974. Entre ellas se recuerdan Stromboli, Eran Trescientos, El Tesoro de Bengala, La Revuelta de los Gladiadores, Teseo contra el Minotauro, Poncio Pilato, Goliath y la Esclava Rebelde, El Héroe de Babilonia, El último gladiador y su última película Virilidad. Colaboró en el libro original de “300 Spartans” otro tano afiebrado por narrar aventuras, llamado Remigio Del Grosso, quien pasó a la popularidad por escribir y dirigir "Atlántida" la famosa película de culto del año 1961.


2- Cssting

Richard Egan como Leónidas, Ralph Richardson como Temistocles y David Farrar como Jerjes. Richard Egan es el típico actor norteamericano de películas épicas, hizo aproximadamente 30 films pero pasó sin pena ni gloria por esta vida. El papel de Leónidas: no me gustó en absoluto. Muy deslucido. Destaco a David Farrar, gran actor inglés que luego de una linda carrera en su país natal se la arruinó en Hollywood a tal punto que luego de filmar "300 Spartans" se retiró y se fue a vivir a Sudáfrica, donde murió. Gran actor, lo encasillaron en el rol de villano y llegó a ser considerado el Gary Cooper inglés. De su inmensa producción cinematográfica solo destaco Salomón and Sheba de 1959, dirigida por el genial King Vidor con un elenco mortal: Yul Brynner, Gina Lollobrigida, George Sanders y Marisa Pavan. El director de los "300 Spartans" fue Rudolf Maté, uno del montón de Hollywood, que tenía por actor fetiche a Farrar a quien lo había dirigido antes y no dudó en convocarlo para hacer de Jerjes y de hecho lo hace lucir en todo el filme. Farrar como Jerjes a nivel actoral - para la convención de la época - me parece bueno. Uno "compra" el Jerjes que me "vende" y eso está bueno más allá de la verdad histórica.

3 – Sobre técnica cinematográfica

El film dura penosos 1: 54 minutos. Digo penosos porque la convención de películas épicas de los cincuenta y sesenta es tremenda, muy lentas en la acción, muy guionadas, los diálogos son declamados más que dichos, hay sobreactuación. Las coreografías de lucha eran convencionales.

Curiosamente en las escenas a campo abierto no ponen la cámara sobre rieles para ir a la carrera junto con los actores y los extras. Esto la hace menos espectacular por cierto. En cuanto al nivel de la historia: se ataban mucho a la novela por eso tanto diálogo cansa, la primera media hora es pura debate sobre que diablos van a hacer los persas con los espartanos y viceversa. Se cometían errores y acá si se los puede marcar como tales puesto que es género épico. La formación espartana: traiciona bastante la realidad histórica. Demasiado abierta, marchaban muy separados, desordenados en los choques, no está el verdadero espíritu de lucha violenta espartana. Resumo las avanzadas: a la hora quince de film los persas van al ataque largando la caballería con infantería. Rescato la escena de la falange espartana esperando en fila espejo: ésta es una fila que de frente ves a los espartanos con escudo de frente y lanza clavada al costado, pero detrás están a espaldas una línea que se desdobla cuando la primera da un paso. Genial en la peli, dejan avanzar la caballería persa, la primera línea espejo los espera y cuando arremeten los caballos la primera línea se acuesta sobre el piso y la línea en espejo se levanta y ataca la caballería. Escena "fetiche": Mardonio enfrentando a Leónidas con las frases inevitables de Herodoto: "Nuestras flechas oscurecerán el Sol" (Mardonio) "Pues lucharemos a la sombra" (Leónidas) Y otra más: "Depongan las armas" (Mardonio) "Vengan por ellas" (molon labé) (Leónidas). Leónidas me pareció un hollywoodese pasando vacaciones en Grecia y muy optimista (podría promocionar pasta dental), hay partes del guión que se podían haber obviado (y hacer menos penoso el ritmo) pero no olviden que no pueden faltar las trompetas y marchas triunfales, otra convención de la época. Segunda avanzada Jerjes les tira los carros. Los ilotas (ayudantes de primera de los espartanos) que eran los arqueros se colocan uno al lado de cada espartano que espera hierático, lanzan flechas y dispersan los carros en un caos absurdo. A la hora veinticinco Jerjes (finalmente! ) le tira los Inmortales que tienen un vestuario despampanante con cascos cónicos. Faltan a la realidad del Imperio Persa pero buscaron algunos elementos para identificarlos y luego recrearon sobre éstos. La falange sigue pareciéndome cualquier cosa menos una falange, chocan con los Inmortales, no se ve la terrible colisión, muy desprolijos los espartanos, en la toma de plano abierto se ve como los actores empujan y fingen luchar. Jerjes está en un ataque de histeria. A la hora treinaicinco Leónidas es traicionado - como cuenta la historia - por Esfialtes. A la hora cuarentaicinco rescato otra escena: muy buena la idea de formación en V de la falange para arremeter a los Inmortales, me entusiasmé pero para variar mucho desorden, aunque la la fuerza de choque está en la punta y sobre todo la primera fila que era la que soportaba la peor desgracia, debía mantenerse incólume puesto que si no obedecían las órdenes del desplieque de la V hacia un ángulo obtuso, ésta está perdida, porque la rodean y la ultiman y eso se ve en la escena final donde Jerjes va en su carro a presenciar como sus temibles arqueros ultimarán a los 300. Otra escena que rescato: lluvia de flechas caen sobre éstos ultimándolos. Para la época, linda escena, y lo malo es que los espartanos se mueren como desmayados, caen suavecito sobre el césped. Y fin.

Décadas atrás la producción de películas épicas especialmente las denominadas "peplum" fue enorme. Hay muchas para mencionar, pero para el caso, el antecedente de "300" (en cuanto a contenido) fue "The 300 Spartans", del año 1962. Así, la Batalla de Termópilas se convirtió en un tema ineludible para los guionistas del género peplum, anclando conceptos en torno de los cuales girará el guión. Lo que genera "turning points" se resume de la siguiente manera:

- El tratamiento del "otro": oriente como arquetipo de la otredad absoluta, la figura del soberano oriental concebido como el poder desmesurado, arbitrario, enloquecido.

- La visión del otro: agresivo, provocador de tensión dramática, desencadenador de tragedias, exhibidor del exotismo.

- Subjetividad versus objetividad: en este punto, hay una falsa objetividad: el recurso a Heródoto, a Plutarco, y a los historiadores expertos en el tema. Esto genera la imposición en el guión de frases que se transforman en latiguillos: "Ven con el escudo o sobre él", "molon labé", "Nuestras flechas cubrirán el sol.... Pues lucharemos a la sombra", etc. En todo caso, se trata de exaltar las virtudes ejemplares de los espartanos como el valor, el coraje, la obediencia, la bella muerte. Pero entendidas por un guionista de cine.

Sobre estos temas giran los guionistas, que crean un metadiscurso con los elementos propios de su época y cultura, como en el caso de "300 Spartans" : de ahí las interpolaciones desafortunadas, los anacronismos, y problemas vinculados estrictamente a la técnica cinematográfica, superada actualmente.

Así, en "300 Spartans": tenemos que entender que se rodó en 1962, donde la técnica todavía no satisfacía completamente las ambiciones de los directores. Falta continuidad en las escenas, en las batallas hay desenfoques, en plano abierto se detectan errores en las actuaciones, en planos cerrados se advierten detalles de utilería, falta sonido en directo - recordemos que la pista es mono, por ello cuando el actor habla, el sonido se va o viene según los movimientos de éste -, las convenciones estéticas y de actuación eran tan rígidas que no permitían libertad de creación de personajes, así vemos reiteradas veces en películas de este género convenciones: se muere de una manera, las mujeres se desmayan cayendo de un costado, los que detentan el poder declaman en forma solemne, intrusión de escenas de enamorados en campiñas, diálogos excesivos que dilatan la velocidad de las secuencias, posturas físicas pre determinadas como muerte, desmayo, horror, alegría, furia, etc.

Sobre el sonido: El sistema Dolby nació en 1965, y la primera película en la que fue utilizado es de 1971. Da al film un sonido estereofónico es decir dirigido a la derecha y a la izquierda, dando la sensación de escuchar sonidos en varias direcciones, antes estaba el mono es decir un solo canal centrado en el sonido del campo visual. El stereo son dos canales, dos micrófonos se colocan en dos locaciones de rodaje y toman el sonido simultáneamente. Para la época de " 300 Spartans" ya existía Cinemascope, que permitía ver la pantalla más ancha.

Pero de "300 Spartans" tenemos elementos para rescatar y valorarla: las vistas panorámicas son muy bellas, contando con el hecho de que no existían los efectos especiales por lo tanto todo es natural, los encuadres de escenas de caballería están muy bien logrados, insertaron algunos diálogos en griego... pero luego de cuatro décadas, pesan más los descuidos, entre ellos menciono:

- los guerreros espartanos son demasiado delgados, no dan el "fisic du rol" tan necesario para estos casos, son muy rubios "hollywoodenses" si se me permite esta licencia, se comportan en forma irreverente con Leónidas, algo fundamental para la lógica de poder,

- Leónidas mismo es presentado como un blandengue, sonriente, optimista, carente de una disciplina y conducta de la cual fueron famosos históricamente los espartanos.

- Vestuario: le erraron de medio a medio, lucen como romanos, y el peor desliz es el casco de Leónidas. Encima la crin es de nylon rojo vivo, cuando la original era de crin de caballo.

- Los escudos espartanos: atención con las agarraderas, las espartanas tenían un brazal que sujetaba bien el escudo al antebrazo y una agarradera para tomarlo con la mano, de suerte que si el combatiente perdía control del mismo no lo soltaba nunca porque lo tenía sujeto por el antebrazo.