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viernes, 4 de enero de 2008

Richard Roxburgh, de profesión, actor - Parte 2

Tomaré solo tres composiciones del personaje, porque se me antojan las mejores: la de Gary Oldman, la de Richard Roxburgh y la de Gerard Butler. No me interesa repetir lo que hace cien años se viene diciendo del personaje sino tratar de analizar como lo construyeron estos actores a partir de los arquetipos que sofocaron toda posible creación, sin quitar mérito a los grandes del pasado (Max Schreck, Bela Lugosi y Christopher Lee) pero precisamente estos grandes actores le pusieron un corsette al personaje del cual es muy difícil despegarse, por ello tomo estos tres que menciono para ver como pensaron y construyeron en personaje. En esta primera parte tomo a la interpretación de Richard Roxburgh. Fue muy cuestionada precisamente por lo que acabo de explicar, el actor no quería repetir arquetipos, esos "corsettes" que encasillaron al personaje, sino hacer su propia creación, su visualización de Drácula. Por haberlo despojado de los clichés como ser la mostración constante de colmillos, de sangre, de transformaciones corporales monstruosas, y asimismo elegir un vestuario que está en clara oposición al barroco usado por Gary Oldman, máscaras de látex, y otros, prefirió recurrir a otros elementos innovadores como ser caminar desafiando la gravedad, vestir sencillamente, utilizar diversos tonos de voz (de hecho utiliza al menos tres inflexiones por su capacidad de modificar octavas), no hablar en rumano sino en un inglés que está pronunciado por un extranjero (aprendió rumano por fonética y luego entendió cómo hablaría un rumano el inglés), no está obsesionado por encontrar al amor de su vida sino por darle vida a su progenie, no usar las frases trilladas ("Escuche a los hijos de la noche, qué música dulce entonan...", "Yo no tomo.........vino", "He cruzado océanos de tiempo para encontrarte", "Mi vida cuanto mucho es miseria"... ) al parecer en clara oposición a la composición de Gary Oldman. Si bien el actor dijo haber estudiado las actuaciones de Bela Lugosi, Christopher Lee y Gary Oldman, dijo que él crearía su propio Drácula. Esto no fue perdonado por muchos espectadores acostumbrados a los clichés y estereotipos. Después de todo, ninguno de los Dracula que vemos en el film luce como debió haber lucido el original voivoda rumano del siglo XV. Se desprestigió su actuación diciendo que es amanerado, extravagante, con frases absurdas e innecesarias, que no inspira miedo, que es infantil, en resumen no creíble. Remarco que un sector del público pensó esto, es precisamente ese público que no puede desatarse del molde creado por Bela Lugosi y luego por Gary Oldman.
La interpretación de Roxburgh es fenomenal artísticamente hablando: su capacidad actoral no puede ponerse en duda, es un deleite escuchar el trabajo vocal que hace subiendo y bajando octavas de su voz, acelerando o frenando la dicción en varias modalidades, con un impecable acento de un rumano hablando inglés, haciendo ademanes que desconciertan, mostrando una apatía respecto del enamoramiento, una falta de sensaciones, por momentos una ataraxia.